sábado, 24 de octubre de 2009

Batalla racial


Este microrrelato ha emigrado del blog en busca de un futuro mejor. Promete envíar carta cuando se haya aposentado en su nuevo hogar. Mucha suerte.


22 comentarios:

una más... dijo...

jejej Jaque mate al Rey... todos somos piezas de un tablero con un punto débil al que atacar.
Feliz sábado bicolor.

Ayahara dijo...

Si es que no hay nada como la ayuda de una reina en el tablero...Como se suele decir, detrás de un gran hombre, hay siempre una gran mujer...Un besico, buen finde!!

Un saxofonista en mi salón azul dijo...

Jejeje, me gustó... esa humanidad del rey al verse débil sin su mujercita... Si te leen las feministas!!! Te monumentan! UN beso.
LADY JONES

Un paseante dijo...

Perfecta la "humanización" del ajedrez. Quizá una o dos líneas más, perfilando el dramatismo, la situación desesperada del rey -demorando por tanto el desenlace- hubieran reforzado la "angustia" en el lector. O no. Pero muy bien.

Campanula dijo...

Me encanto, me gusta ese rey, aunque quizás un peón hubiera terminado salvandolo, con un poquito de ayuda.
un abrazo

Neogeminis dijo...

Muchas gracias por tu visita y comentario, me quedo recorriendo tu blog, por ahora con este breve y original ya me agrego entre tus seguidores!
nos seguimos viendo!

Posmoderna dijo...

Chake mate

Arcángel Mirón dijo...

¡Muy bueno! Atrapante.

:)

sav dijo...

Muy bueno. :)

Miguel dijo...

Muy bueno, Victor. Me ha gustado mucho.

Te debo varios comentarios pero estoy en Chicago. A mi vuelta me pongo al dia.
Un abrazo.

Víctor dijo...

Pues yo me elijo el caballo, Una más, porque puede saltar por encima de las demás fichas.

Y en el ajedrez todavía más, Ayahara: sin la reina estamos perdidos.

Detrás de un rey siempre hay una gran reina. Y sobre el tablero, el rey es un cobarde que necesita constantemente la ayuda femenina, Lady Jones.

Después de releerlo, Paseante, coincido contigo: un par de lineas más demorando el desenlace le hubieran ido muy bien al relato. Tomo nota.

Los peones, Campanula, están tramando derrocar al rey, que los hace batallar sin descanso a cambio de un mísero sueldo. Ya no se puede confiar en ellos.

Víctor dijo...

Bienvenida, Neogeminis. Espero que el resto de relatos hayan sido también de tu agrado. Un saludo.

Y como casi siempre, Posmoderna, las negras pierden. Debe ser por empezar siempre un poco más tarde, con un movimiento de desventaja.

Gracias Arcangel. Me alegra que te atrapen mis textos. Si necesitas ayuda para desenredarte, ya avisarás.

Gracias Sav. Reconfortan los comentarios lacónicos de este tipo.

Disfruta de tu estacia en Chicago, Miguel. Y cuidado con los yanquies. Esperaré tu regreso para que te pongas al día, y dejes tu crítica en los comentarios. Pásalo en grande. Un saludo.

Anonima Mente dijo...

Seguramente de su amada esperaba cuando menso el apoyo, sin ella pocas posibilidades de ganar, con ella la esperanza de las fuerzas que da el amor.
Sin esperanza no hay victoria...hay mucha derrota.
Un saludo.
Buen blog.
Anonima Mente

Esteban Dublín dijo...

Hace tiempo quería escribir un cuento así. El tuyo, sin embargo, ha sido una lección excelente y creo que optaré por leer este en lugar de escribir uno nuevo.

Víctor dijo...

Bienvenida a las Realidades para lelos, Anonima Mente. Por cierto, muy bueno tu nombre. Las fuerzas que da el amor, sí, pero más literalmente, la fuerza que da el mayor movimiento de la reina. Las feministas deberían aprender un poquito de ajedrez. Un saludo y regresa cuando quieras.

Adelante, Esteban, escribe ese cuento que hacía tiempo que querías escribir. Siempre se le puede dar una vuelta de tuerca, u otro enfoque, o tu propia visión, o... Poco importa que alguien haya escrito algo parecido a lo que tu querías escribir. ¿O crees que la idea esta del ajedrez es un hallazgo superoriginal mío? ¿Crees que nadie ha escrito algo parecido antes? Cuando lo tengas, me avisas. Un saludo y gracias por el comentario.

Martín dijo...

Un cuento tan inteligente como el juego que sirve de inspiración. Muy bueno!

Esteban Dublín dijo...

No, Víctor, no es la primera vez. Pero sí estoy convencido de que este es un buen referente. Por otra cosa además: el título. La estructura desde el título está muy bien cuidada y eso, aunque parece que muchos que han comentado no lo han visto, le da un plus al cuento que lo hace conceptualmente muy bueno.

Con respecto al mío, lo pensaré. Estoy en una búsqueda distinta, pero te prometo que lo pensaré.

Víctor dijo...

Como el juego que le sirve de inspiración, y como el comentario que dejaste, Martín.

Gracias de nuevo, Esteban. En cuanto al título...ummmm... veo que sabes lo complicado que resulta redondear los textos. Estuve más tiempo pensando el título que escribiendo el relato. Debía ser algo que mantuviera una estrecha relación pero que no revelara demasiado. Insinuar con demasiada claridad que se trataba de una partida de ajedrez hubiera echado a perder el texto. Y pensé algo que -sin dejar de estar relacionado- pudiera ampliar un poco el cuento, añadiéndole un componente racial y despistando respecto al texto posterior.

No me avises cuando tengas tu versión, Esteban. Me darías demasiadas pistas sobre el final. Tranquilo que ya lo descubriré yo mismo. Tu blog es uno de los pocos que no dejo de visitar. Un saludo.

Gloria Estrada dijo...

Como decimos algunos por acá: Qué poder! sobre todo por el juego que haces con lo racial, el blanco y negro, nunca había tenido esa mirada!
Mi papá es adicto al ajedrez y, aunque apenas sé cómo se ubican y saltan las fichas, me parecen facinantes las figuras, la representación. Me gustan los peones y la reina, su actitud, su posición, sus movimientos.
Saludo lelo ;)

Víctor dijo...

Gracias, Gloria. En cambio a mí siempre me pareció que eso de las blancas y las negras era algo más que un modo de diferenciar los dos bandos. Un saludo para ti y otro para tu papá.

domemu dijo...

Me tenías engañado hasta que has mencionado a la reina jeje

Víctor dijo...

Bueno, Domemu, así te tuve engañado un buen rato. Algo es algo. Un saludo.