lunes, 10 de mayo de 2010

El genio de la lámpara


Al frotar la lámpara, sucia y polvorienta, salió un genio del interior. Se desperezó y acto seguido me pidió como primer deseo un gran banquete. De nada sirvió quejarme, protestar, asegurarle que debía ser él quien me concediera a mí los deseos. Tuve que llevarlo a un reconocido restaurante y pagar la abultada cuenta. Cuando terminó el café, me exigió ir de compras: quería renovarse el vestuario y sobre todo deshacerse de esas ridículas zapatillas puntiagudas. Ése era su segundo deseo. Nos acercamos a una carísima tienda de ropa y tras ayudarle a elegir un par de trajes de temporada y unos zapatos italianos tuve que correr con los gastos. Y ahora, dijo el genio antes de desaparecer, mi tercer deseo es que escribas un buen relato con esta historia. Y eso es lo que intento, desde hace semanas, mientras el polvo se acumula por toda la casa y yo no me atrevo a limpiar nada.

jueves, 6 de mayo de 2010

Vacaciones


Cansado de informes, listados y correos electrónicos, decidió desconectar unos días de la rutina mecánica del trabajo. A la semana, lo recogieron del pasillo y lo volvieron a enchufar.

martes, 4 de mayo de 2010

La plata no consuela


El fallo que acaba de cometer ha propiciado que se esfumaran de repente todas las posibilidades de conseguir la medalla de oro, la única que falta en su repleto palmarés. Ese triunfo hubiera significado sin duda el colofón a su carrera deportiva, porque tras esa final olímpica, como ya anunció a la prensa semanas antes, se retirará. Sólo dispone ya de dos disparos, insuficientes para superar la marca del tirador escandinavo. Es inútil dar en el blanco, de nada sirve ya acertar los dos platos de arcilla que aún le quedan. Mientras espera que los lancen, observa al ya seguro vencedor celebrando el triunfo matemático, fuera de la zona de seguridad, en un extremo del semicírculo de la cancha no muy alejado de la trayectoria que describen las balas. Nada puede evitar que su eterno rival se cuelgue el oro. ¿Nada?

El lanzaplatos arroja los dos últimos platillos al cielo y el tirador afina la puntería.

martes, 27 de abril de 2010

Televisión


Cuando quiero dejar volar la imaginación me acomodo en la butaca y clavo la vista en la pantalla. Cuando quiero dejar la mente en blanco, además, la enchufo.

miércoles, 21 de abril de 2010

Engorde animal


Hacinamos a esos seres en salas insalubres, privándoles de la libertad, y los atiborramos con sucedáneos alimentarios para que engorden al límite de su capacidad corporal.

Entonces, en lo que puede considerarse una fuga de la rutina o un acto de libertad, otros seres nos los comemos, amontonados en lugares carentes de higiene, y engordamos como animales.

lunes, 19 de abril de 2010

Dulce et decorum est pro patria mori


En pleno campo de batalla, el valiente soldado ve cómo cae la granada a escasos dos metros del capitán, sin que éste se dé cuenta, y raudo se lanza sobre ella, amortiguando el estallido con su cuerpo y salvando así la vida de su superior. Como un héroe.
El capitán, tras la explosión, se gira ajeno a lo ocurrido y mirando el cadáver desgarrado del soldado masculla, niñato despistado, no viste la granada, si hubieras estado alerta como yo te enseñé, no yacerías aquí muerto. Como un perro.

miércoles, 14 de abril de 2010

La llamada

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Suena el teléfono de madrugada. Me despierto, miro la pantalla del móvil -número privado- y presiono el botón verde. Javier Pérez, pregunta una voz al otro lado de la línea telefónica. No, se equivoca, respondo malhumorado, y mientras cuelgo se escuchan débiles unas excusas en el altavoz. A los dos minutos, a punto de quedarme dormido de nuevo, vuelve a sonar el teléfono. Descuelgo, y la misma voz de antes pregunta, Javier Pérez. Ya le he dicho que se equivoca, que aquí no vive ningún Javier Pérez, le suelto alzando la voz. Oh, perdone, siento molestarle a estas horas, debí de marcar mal el número... Idiota, pienso mientras le cuelgo el teléfono a media disculpa. Como no puedo reemprender el sueño, la tercera llamada ya no me sorprende. Javier Pérez, inquiere de nuevo la voz. Sí, soy yo, miento, ¿ocurre algo? Sí, señor Pérez, acabo de matar a su hijo. Cuelgo, apago el móvil y, aunque estoy soltero y no tengo hijos, no puedo pegar ojo en toda la noche.

lunes, 12 de abril de 2010

Alergia

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Maldita primavera, masculla aterrizando sobre una flor la abeja recolectora.

viernes, 9 de abril de 2010

Inversiones


Subió a la oficina, situada en la decimotercera planta, conectó el ordenador y comprobó con estupor que sus acciones habían caído en picado hasta dejarlo en bancarrota. Acto seguido, arruinado y sin opciones, se arrojó por la ventana. Sin embargo, justo antes de impactar contra la acera, las acciones repuntaron, alcanzando máximos históricos, y ya se cotizaban al triple del precio de compra. Por suerte, no vivió para enterarse.

martes, 6 de abril de 2010

Apagón

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Este microrrelato ha emigrado del blog en busca de un futuro mejor. Promete envíar carta cuando se haya aposentado en su nuevo hogar. Mucha suerte.