sábado, 5 de junio de 2010
Otras menciones
jueves, 3 de junio de 2010
"Libertad de expresión" en "La Comunidad Inconfesable"

El microrrelato inédito “Libertad de expresión” ha sido incluido en el número 15 de la revista electrónica “La Comunidad Inconfesable”
Todavía recuerdo el día en que un lector abrió nuestro libro y nos descubrió a todas celebrando una reunión en un rincón de la página, mezcladas, totalmente distraídas. Se frotó los ojos, extrañado, durante un par de segundos. Cuando los volvió a abrir ya habíamos recuperado nuestra posición habitual, ya ocupábamos de nuevo nuestro sitio en el renglón que nos correspondía. Por suerte pudimos actuar rápido. Cerró el libro, creyendo que había sufrido una leve alucinación, y de ese modo pudimos conservar nuestro secreto.
miércoles, 2 de junio de 2010
"Deux ex machina" y "Filtro de amor" en "A contrapalabra"

Los microrrelatos “Deux ex machina” y “Filtro de amor” han sido incluidos en el número 2 de “A contrapalabra”, la revista electrónica trimestral de creación literaria de la Escuela de Escritura Verbalina.
viernes, 28 de mayo de 2010
Hipotecas
Sentado en la mesa de su despacho, el banquero carraspeó un par de veces, se disculpó, y continuó explicando las condiciones del préstamo a la joven pareja. Mientras les detallaba las cuotas mensuales, calló en seco, como falto de aire, y cubriéndose la boca con el puño cerrado tosió con fuerza repetidas veces. Pidió de nuevo perdón, bebió un sorbo de agua y prosiguió con los pormenores del contrato. Sin embargo, una tos profunda, asfixiante, le obligó a dejar la frase a medias, justo cuando hacía las aclaraciones pertinentes acerca de los intereses. Enrojeció, se quedó sin aire y cayó fulminado a los pies de la pareja.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Los tres cerditos
El lobo se acerca a la primera casita y sopla con fuerza una y otra vez hasta derribarla. Entre las ruinas, una niña con caperuza roja y su abuela lo miran extrañadas. Perdón, se disculpa el lobo, me he debido de equivocar de cuento.
lunes, 24 de mayo de 2010
Planes de futuro
Después de varios intentos fallidos, el decimoctavo sapo de la mañana se convierte en un apuesto príncipe. La princesa solterona, tras unos breves momentos de confusión, queda maravillada ante la belleza del joven. El príncipe, espantado ante la fealdad de la chica. Vuelve a besarlo, con la mente ya puesta en la boda, la lista de invitados, el viaje de luna de miel, las cortinas del salón, los nombres de los niños, dos chicas y un chico le gustaría que fueran... Cuando separa los labios de su futuro esposo queda convertida en una rana. El príncipe respira aliviado y se marcha a paso ligero hacia el castillo. Silba con ímpetu para no oír cómo croa la rana, sola en la charca.
viernes, 21 de mayo de 2010
La lechera (bis)
Camino del mercado, iba la niña ideando negocios, proyectando que con las monedas que le dieran a cambio de la leche se compraría un canasto de huevos, y que de estos huevos nacerían pollitos, y que una vez crecidos los vendería y compraría un cerdo, y que cuando estuviera bien gordo lo vendería en el mercado y con lo que sacara se compraría una vaca y un ternero... cuando de repente tropezó y se le cayó el recipiente de la leche al suelo.
Recogió el tetra brick, se lo colocó de nuevo sobre la cabeza, y siguió caminando hacia el mercado, dándole vueltas a su futura explotación ganadera.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Enmienda
lunes, 17 de mayo de 2010
Viaje de ida
Me asusto cuando observo -en el esquema del recorrido, sobre la puerta del vagón- que en lugar de los nombres de las paradas habituales están anotadas las palabras nacimiento, infancia, juventud, madurez, vejez y muerte. Y me horrorizo cuando advierto que durante el breve trayecto, además, me he llenado de arrugas y canas. Sin embargo, me resigno al comprobar que, detenidos en la parada de la vejez, las puertas están a punto de cerrarse y estoy demasiado cansado para poder salir del vagón, cruzar la vía y tomar el metro de vuelta. Un joven pálido sonríe a mi lado.
viernes, 14 de mayo de 2010
Legendario
El desigual combate, finalmente, estaba a punto de decantarse del lado del dragón. El joven caballero, venido de tierras lejanas, había subestimado la fuerza de aquella bestia, sin duda cegado por la belleza y la fama de la princesa en peligro. Poco le faltaba ya para sucumbir bajo las garras y el flamígero aliento del dragón, cuando en el último instante, llegaron los refuerzos del batallón de libreros y floristas. Salvaron al caballero, le aconsejaron que regresara a su patria, y recortando y enmendando un poco la historia, aseguraron el éxito de la leyenda y –por supuesto- la perpetuación de un próspero negocio.