miércoles, 15 de septiembre de 2010

El país de las maravillas


Alicia encontró una botella que incitaba a beber de ella y no pudo resistirse. Al primer sorbo notó un ligero mareo, pero siguió bebiendo hasta dejarla vacía. Advirtió, para su sorpresa, que encogía a cada trago, o que todo a su alrededor aumentaba de tamaño, no pudo precisarlo. Entonces le incomodó su pequeñez y sin pensárselo dos veces comió de aquello que prometía agrandarla. Al rato se sintió colosal, enorme, capaz de acariciar las nubes. Tanto disfrutó con la experiencia que repitió los tragos y las ingestas cada fin de semana, ininterrumpidamente, durante años, hasta que hace un par de meses la expulsaron de su mundo maravilloso para ingresarla en una clínica de desintoxicación.


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Este microrrelato participó -sin éxito- en el II Certamen de Microrrelato Verbalina.


32 comentarios:

DANIEL SÁNCHEZ BONET dijo...

creo que esa mezcla de contextos quedó algo forzada.

Propílogo dijo...

Releo el texto y releo el comentario de Daniel (siempre crítico, bravo, de verdad). Y estoy de acuerdo y no. Si más que como mezcla de contextos se ve como un simple paralelismo, no se aprecia forzado. Tal vez el lenguaje empleado es demasiado explícito, y por ello el paralelismo demasiado obvio... ¿pierde gracia por dejar poco para la imaginación? La gracia también está en el fondo, además de en la forma. No sé.
Me gusta, de todos modos.
Saludos.
P.
shwomm

bajoqueta dijo...

Pos a mi m'agrada els dos móns que has adjuntat :)

Maite dijo...

Pues a mi me parece una analogía con algunas tristes realidades muy acertada.

Manuel dijo...

Voy a tomarme una cerveza y a releerlo. Seguro que lo disfruto aún más.

manuespada dijo...

Me gusta todo, pero cuando llego al final (que lo veía venir) me saca de ese contaxto fantástico que dice Daniel y me deja frío. En este micro resolvería la historia desde un punto de vista fantástico, no lisérgico/realista. Creo que pierde, con lo chula que es la historia.

Anita Dinamita dijo...

A mi me ha gustado el paralelismo, y realmente no sería tan raro que en el mundillo nocturno hubiera pastillas para crecer y otras para decrecer, al menos para la sensación.
Lo único que no me cuadra es "a aquello que prometía agrandarla" porque las galletas de Alicia decían "cómeme" sin más. Pero como licencia, lo veo bien.
Un abrazo!

Su dijo...

El símil me ha gustado muchísimo.
Un saludo

No Comments dijo...

La idea es muy buena, el paralelismo también.
Quizá hubiera acabado con "hasta que hace un par de meses la ingresaron en una clínica de desintoxicación"

Un saludo indio

Marcia, Ann, Karolina y La Voz dijo...

Yo siempre supe que Alicia tenía problemas, ¿Cómo vas a beber algo desconocido sólo porque dice la etiqueta que lo hagas?

Me gustó.

Saludos.

Araceli Esteves dijo...

Pues a mí me ha gustado esa Alicia adicta al cambio de imagen.

Maribel dijo...

Una buena manera de expresar que la felicidad artificial tiene los días contados.
Un abrazo.

AGUS dijo...

A mi me gustó, Victor. Primero, consiguió arrancarme una sonrisa. Y luego, me parece un micro canalla. Además, logras plasmar dos vertientes, dos dimensiones diferentes. ¿Cuál es la verdadera?.

Saludos

Martín dijo...

Hace tiempo que intento hacer algo sobre Alicia. Me gustó el paralelismo, aunque el final, aunque tiene mucho humor, me pareció un poco forzado. De todos modos, no deja de ser un texto muy bien escrito. Un abrazo

Lola Sanabria dijo...

Me gustó. Y más el final que el inicio.

Abrazos.

Pablo Gonz dijo...

De cómo el peso de la realidad traspasa las fronteras de la fantasía. Buen giro de tuerca.
Un abrazo,
PABLO GONZ

Gotzon dijo...

Interesante viaje... ¿Y donde dices que venden esas botellas? jajaja (Hay que probar de todo, al menos una vez)

Esteban Dublín dijo...

Me gusta casi todo, Víctor. Y digo casi todo porque yo también participé en Verbalina con un cuento al que le tenía mucha fe y después de esta entrada me he dado cuenta que he corrido con la misma suerte tuya. ¡Vaya!

Neogeminis dijo...

jejjejeje...pero fue por su bien, por supuesto!
Saludos.

carlos de la parra dijo...

No entiendo porque algunos la exigen pacheca y coherente, una vez que ella vive en otra dimensión se rompe con expectativas. No todo mundo es Baudelaire que en el mismo día descubre una nueva virtud y un nuevo vicio, afortunada fué de ir a parar al taller de cerebros sin irse de residente a la fábrica de crucigramas.(el manicomio).

Víctor dijo...

Siento que no te gustara, Daniel, ni a ti ni al jurado. A ver si tengo más suerte con el próximo. Un abrazo internacional.

Leo y releo tu análisis, Propílogo, y lo encuentro acertado. Gracias por la disección. Un abrazo.

Pos a mi m'agrada que t'agradi, Mònica. Una abraçada.

Pues algo de analogía con alguna realidad (¿para lelos?) triste sí que hay, Maite. Un abrazo.

¿Qué tal la segunda lectura, Manuel? ¿Y la cerveza? Un abrazo.

Víctor dijo...

Lo tendré en cuenta, Manu. El problema es que planteé el micro desde ese punto de vista lisérgico-realista desde el primer momento. Bueno, nada, gracias por el comentario. Un abrazo.

Ya, Anita, pero es que en las pastillas (discotequeras) de hoy en día no se indica "cómeme", aunque su consumo promete agradar (al menos durante un rato) las sensaciones del consumidor. Me tomé la licencia. Gracias por el comentario y un abrazo.

Me alegro, Su. Un saludo.

Mi final, Indio, era para evidenciar lo del país de las maravillas. Pero el tuyo no me desagrada. Un abrazo.

Si os dijera las cosas desconocidas que he bebido y comido sin que nadie me dijera nada de ellas, Marcia y compañía... Cuatro abrazos.

Víctor dijo...

No sólo al cambio de imagen, Araceli. Me alegra que te gustara. Un abrazo.

Por lo menos para esta Alicia, Maribel. Un abrazo.

La verdadera es la que tú prefieras, Agus. Si te quedas con que la Alicia de Carrol acaba intoxicada en su mundo de maravillas, vale. Y si te quedas con que Alicia (una cualquiera) se hincha a alcohol y pastillas en cualquier discoteca, también vale. Me alegra haberte arrancado una sonrisa. Un abrazo.

Sí, Martín, a mí también me atrae Alicia, pero me cuesta dar en el clavo. Por lo visto, en este micro no lo logré demasiado. Un abrazo internacional.

Anda que no, Lola. Tú sí que vales. Un abrazo.

Víctor dijo...

O de cómo las drogas (blandas o duras, legales o ilegales) te metamorfosean a tu (¿su?) antojo. Un abrazo, Pablo, y me tienes pendiente del correo (tradicional).

En todos lados, Gotzon. Y lo otro, en cualquier discoteca. Tampoco te descubro nada nuevo, ¿no? Abrazos.

Bueno, no pasa nada, Esteban. Intentarlo es practicar, y practicar mucho conlleva mejorar. Un abrazo internacional.

Por supuestísimo, Neogeminis, por supuestísimo. Un abrazo.

Ya te digo, Carlos. Ese secuestro final le hará más bien que otra cosa. Un abrazo.

BB dijo...

Esta Alicia tenía su propio país de las maravillas

Víctor dijo...

Pero artificial, BB, como los de Baudelaire, de los que duran hasta la siguiente dosis. Un abrazo.

Claudia Sánchez dijo...

Pues m'hijo... yo esperaba que se internara en un centro de belleza para reconstruirle la piel. ¿Tú sabes cómo te queda luego de aumentar y bajar de peso tantas veces? Jajaja!
A mí me gustó. Lo único que cambiaría es la palabra "expulsaron". Yo diría directamente la sacaron. Así cambia el ejecutante.
Besos,

Víctor dijo...

Quizás no hablaba precisamente de pedo, Claudia. Hay cosas que se beben que nos empequeñecen y cosas que se comen y nos hacen más grandes. Aunque sólo psicológicamente. Y para ellas, mejor un psiquiatra que un cirujano plástico. Lo de verbo... tomo nota. A mí tampoco me acaba de convencer "expulsar". Un abrazo.

Torcuato dijo...

Está bien. Pero quizá Alicia y drogas son temas que van juntos. Me lo he visto venir.

Un abrazo Victor.

Víctor dijo...

Sí, Torcuato, quizás tengas razón en eso. Uno lleva al otro, y los debí fusionar mejor. Nada, otra vez será. Un abrazo.

NiñoCactus dijo...

Me gustó esa adicción a distorsionar la realidad, su realidad... ¿Sabe que estuve dándoles vueltas a este fragmento de Alicia para la frase "Y dio otro bocado"? Jejej

Un saludo grande, enorme, y otro chiquito

Víctor dijo...

Me alegra que te gustara, NiñoCatus. Que sepas que si te llevas los seis mil basándote en un micro mío, no me quedará más remedio que pedirte un pequeño bocado del premio... ¿Trato hecho? Un abrazo y muecha suerte en el concurso. La insistencia da sus frutos.