martes, 15 de septiembre de 2009

Albada (X)


Me despierto sobre la dureza del suelo y hasta que no abro los ojos y veo la cama en lo alto, con la mesita al lado, y la ropa de ayer pegada en el techo, no comprendo que todo está bocabajo. Me paseo por mi piso invertido, comprobando que todo está al revés, armarios, lavabos, electrodomésticos, lámparas, y lo encuentro gracioso; al llegar a la ventana miro al exterior y comprendo con resignación que estoy encerrado, para siempre, en mi hogar: si intento cruzar la puerta, caeré al cielo.

17 comentarios:

anabel dijo...

Pues habrá que curar esa agorafobia porque fuera no esta el cielo, pero hay cosas bellísimas que ver y disfrutar.
Ánimo, no estás despierto, sólo es un sueño.
Un abrazo.

Campanula dijo...

Yo caeria dependiendo del cielo.
un abrazo

Cloe dijo...

Para mí lo que está al revés es el mundo, el afuera.

Abrazo

Esteban Dublín dijo...

Víctor, soy un lelo, así que contextualízame un poco. ¿En qué consiste la serie Albada?

Martín dijo...

Buena continuación de la serie de albadas. Eso sí, que no se le ocurra tomar el desayuno, porque se va a mojar el flequillo con el café. Saludos!

Un paseante dijo...

Me recuerda al principio de "La metamorfosis" de Kafka. Desde luego, es igual de kafkiano, y también da para una novela.

*Sechat* dijo...

Caer al cielo, me parece una caída formidable. Un magnífico relato, de verdad. ¡Enhorabuena!

Belén dijo...

Que se vaya a tomar viento fresco el Newton ese!

;)

Besicos

Kutxi dijo...

Qué breve el relato, qué enorme el significado. No hay nada más fértil que una metáfora, y ésta es particularmente interesante.

Me gustó mucho.

Un abrazo grande,

Kutxi.

Bays dijo...

Lindo. Admite varias lecturas.

Víctor dijo...

En realidad sí que está el cielo, Anabel, pero en la parte de abajo. Y aun al revés, sigue igual de bello.

Es una buena opción la tuya, Campanula. Aunque yo esogería un día nublado para colarme entre las nubes.

Pues date la vuelta, Cloe, y todo solucionado. Así estaréis los dos en el mismo plano.

Esteban, mi serie de albadas consiste simplemente en situaciones que pueden (?) ocurrir al despertar. Cuando tenga un rato te envío a tu e-mail una explicación más detallada de dónde saqué la idea y el porqué.

Gracias Martín. Ya le avisaré, aunque lo del desayuno quizás es lo menos complicado de su existencia.

Pues ahora que lo dices, Paseante, sí que es un poco kafkiano. Y si puedes sacar una novela de esto, con un mísero tanto por ciento de derechos de autor me conformo. ;)

Sí, Sechat, caerse al cielo debe ser la bomba, supongo que por lo interminable de la caída, por la ausencia de impacto.

Claro que sí, Belén, las manzanas son para engañar a los habitantes del paraíso, o para envenenar a bellas doncellas, o para travesarlas con una flecha en la cabeza de un hijo, pero no para ir haciendo leyes universales.

Gracias, Kutxi. Me alegra que te gustara esa metáfora, precisamente a ti.

Tiene tantas lecturas como posibles lectores, Bays. Quizás ahí radique su gracia.

Johan Bush Walls dijo...

Es como el mundo Bizarro, ¿se acuerda del muñeco ese que era todo lo contrario a Superman?

Salú pue.

Víctor dijo...

Pues no, lo siento, Johan, no recuerdo ese muñeco. Pero si tu lo dices....

Javier Ortiz dijo...

Creo que este texto puede encerrar una gran metáfora, según la particular lectura de cada quién.

Víctor dijo...

Cada cual que saque sus propias conclusiones, Javier. Ah, y espero que el texto no encierre una gran metáfora, sino que la libere, que la deje campar a sus anchas. La pobrecita es inocente.

Oriana P. S. dijo...

Que se deje caer al cielo, ¿quién sabe? quizá aprenda a volar :)

Víctor dijo...

Eso, eso, que se deje caer. Quizás no impacte nunca contra nada, y se convierta eso en una caída infinita.

Más abrazos.