jueves, 10 de septiembre de 2009

Triángulo equilátero


El mudo intenta inútilmente seducir al sordo con dulces palabras que jamás llega a pronunciar, mientras éste, de espaldas al mudo y perdido en su silencio, pretende hechizar con sus sensuales miradas al ciego, que a su vez permanece absorto en su oscuridad, ajeno al estéril flirteo de su alrededor.

El amor es ciego. Y sordo. Y mudo.

17 comentarios:

Lunhe dijo...

No dejas de impresionarme. Tienes una creatividad/imaginación/ocurrencias deslumbrantes. Casi, casi, un privilegio leerte :)

Besicos.

no comments dijo...

Yo creo que hasta la Sociedad se está quedando ciega, sorda y muda.

Buen relato.

Un saludo indio

RECOMENZAR dijo...

Las cosas que me pasan sin siquiera buscarlo aparecen frente a mí sin darme cuenta... las cosas que yo siento y no comprendo y me siento como si naciera de adentro. Las cosas que yo vivo y no me doy cuenta... cuando hablo .. no hablo hablando conmigo... y si lo entiendo y lo que busco no encuentro... sin buscarlo va apareciendo. Siempre fue así ...me maravilla la vida y veo a la gente con ojos de niña ...y no entiendo lo que entiendo transformando en mi intento de ser yo y salir a su encuentro. El encuentro con el hombre que estará en mi vida y si vivo poco lo poco que yo viva lo viviré intensamente como una aventura porque eso quiero en el final de mi vida
Te dejo prosa con beso

Martín dijo...

Muy interesante! Me hiciste acordar a un viejo cuento mío llamado Una revolución diferente, donde los rengos bailan ante la absorta mirada de los ciegos. Un abrazo

Esteban Dublín dijo...

Hoy un cuento de un compañero mío en el curso de Microliteratura en la Escuela de Escritores de Madrir muy similar. Si lo consigo te lo mando, Víctor, porque es una buena referencia.

Cloe dijo...

Por eso seguimos enamorándonos a pesar de todo.

Abrazo

Miguel dijo...

Y aun así, sabiendo todas sus consecuencias, seguimos cayendo en la misma trampa del amor.


Un abrazo


Miguel

El Ratón Tintero dijo...

Falta el olvidado sentido del tacto. Si nos tocáramos más, seguro que habría más amor en el mundo.

Víctor dijo...

Gracias por el exagerado comentario. Casi, casi, un privilegio que me leas, Lunhe.

Sí, No Comments, ya parecemos los tres monos que se tapan ojos, boca y orejas. Siempre nos quedará la ONCE...

Bienvenida, Recomenzar. Me dejas lelo con prosa. Un saludo.

Cuando pueda le doy otro vistazo a tu relato, Martín. ¿Cómo andamos?, le dice el ciego al cojo; Pues ya ves, le responde el cojo al ciego. Un saludo.

Espero ese cuento del que me hablas, Esteban. Me encantan las coincidencias, así que me encantaría poder leerlo.

Y por eso nos cuesta tanto acertat, Cloe.

El amor es ciego, sordo y mudo, Miguel. Pero nosotros somos, a veces, tontos de remate...

Y el olfato, Ratón Tintero, y el olfato. Es que hablando de estos temas pierdo el sentido... Bienvenida a las Realidades para Lelos. Vuelve cuando quieras.

Javier Ortiz dijo...

Creo que esto se aplica no únicamente al amor, sino a todas las relaciones sociales.

Saludos, Victor.

Víctor dijo...

Pues tienes razón, Javier. Aunque en el amor se acostumbra a notar más. Un saludo.

India Ning dijo...

Y mú jodío.

Víctor dijo...

Sí, India Ning, mú, pero que mú jodío.

*Sechat* dijo...

Leyendo joyas como ésta, me doy cuenta de lo mucho que tengo que aprender para llegar a emularos. Un abrazo.

Víctor dijo...

A mí me ocurre lo mismo, Sechat: leyendo joyas como las que encuentro por ahí, en otros blogs, también me doy cuenta de lo mucho que tengo que aprender. Y el día que no tengamos nada que aprender, ya podemos recoger los bártulos y dedicarnos a otra cosa.

Eskerrik asko y saludos lelos!!!

Naida dijo...

Me gustó mucho, sobre todo el título y la relación con el final. No es sólo que el amor es ciego, sordo y mudo sino que lo es en proporciones exactamente iguales.
Seguiré viniendo por aquí porque me ha gustado.

Víctor dijo...

Bienvenida Naida; me alegra que te gustara el texto.Yo todavía matizaría más: el amor es ciego, sordo y mudo, pero en desproporciones iguales.