miércoles, 16 de septiembre de 2009

Albada (XI)


Me despierto solo y –como todas las mañanas- emprendo la desesperada búsqueda por el este, a primera hora, mientras media ciudad todavía duerme. Desde que oí hablar de ella, hace ya una eternidad, la persigo incansablemente, rastreando sus pasos, intuyendo su ruta, soñando con un encuentro que tarde o temprano ha de producirse. Pero aun así, cada día se repite la misma historia de amor frustrado, el mismo intento vano por conseguir acercarme a ella. Todos dicen que somos distintos, que nuestra relación es imposible, pero pese a todo, me niego a aceptar que jamás podré acariciar su cara, ni siquiera la oculta, con mis rosáceos dedos.

16 comentarios:

KUBAN dijo...

Versos en prosa o prosa en en verso, es igual, lo mismo llega a donde tiene que llegar. Felicidades. Magnífico. Volveré

Miguel dijo...

¿Busca la felicidad? Posiblemente.Por muchas interpretaciones que nosotros hagamos del relato solo lo sabe la fantastica imaginación de Victor.

Un abrazo

Miguel

anabel dijo...

Tocar la luna con los dedos...un sueño inalcanzable para casi todos.
Sólo les es permitido a muy pocos privilegiados.
Mira mañana mi blog.
Un abrazo.

Belén dijo...

NO hay imposibles... así que...

Besicos

Ayahara dijo...

La Luna es la única dama que ha conseguido eclipsar al Sol en sus esporádicos encuentros...No me extrañaría que fuera una envidiada por las estrellas y tampoco que el Sol esté como loco y vaya tras de ella a su encuentro...
Me encanta las albadas (a cada cual mejor!)...Salu2!

no comments dijo...

No digas que es imposible, lo primero para alcanzar una utopía es creer que se puede realizar y a partir de ahí ya has iniciado el camino para lograr el objetivo.

Gran musa, La Luna.

Un saludo indio

Fernando dijo...

Hay que seguir buscando, amigo mío y no parar nunca. Los encuentros y desencuentros es lo normal de nuestra vida y no debemos frustrar
en ningún momento nuestra esperanza. Un abrazo.

Víctor dijo...

Bienvenido Kuban; no me planteo mis textos como verso en prosa, sino únicamente como prosa, así, a secas. Pero si a ti te lo parece... ya está bien, mejor aún.

En principio, Miguel, planteé el relato como la desesperada e inútil persecución del sol y la luna. Pero cuando lo terminé vi que se podían extraer otras interpretaciones, más metafóricas. Mi interpretación, pues, no es la buena, única e inamovible: cualquier interpretación que podáis extraer es igualmente correcta, si a vosotros os funciona. Un abrazo.

A muy pocos privilegiados, Anabel, y al sol cada vez que pierde la vergüenza y se atreve a alinearse con la luna en un eclipse. Luego me paso por tu blog.

...así que habrá que seguir insistiendo. Quien la sigue la consigue, Belén.

Es que lo imposible o inalcanzable atrae mucho, Ayahara. Me alegra que te gusten las albadas.

Vale, No Comments, imposible no es, pero coincidirás conmigo que lo tiene un pelín difícil, ¿no?

Te lo tomaste en el nivel metafórico, Fernando. Así pues, tienes razón: aunque la búsqueda sea vana, no debemos desesperar ni arrojar jamás la toalla. Un saludo.

Javier Ortiz dijo...

El día menos pensado, llegará sin avisar: cuando ella lo eclipse.

Me siguen gustando estas albadas… saludos.

Un paseante dijo...

Tienes un problema de horario: esa señorita es como los vampiros, sólo sale de noche. Así está de pálida.

Víctor dijo...

No caí en esa posibilidad. Javier, cuando escribí el relato. Si lo llego a saber, aprovecho el recurso.

Y encima engorda y adelgaza sin ton ni son. El amor es ciego, Paseante.

Arcangelo dijo...

Me recuerda a un tema de Sonata Arctica, My Selene... Quien persigue lo que los demás juzgan inalcanzable ¿es un loco o un sabio?

Víctor dijo...

Arcagelo, las categorías de loco y sabio no son excluyentes. Se puede ser ambas cosas a la vez.

Ah, i la cançó de "Sonata Artica" no la coneixia. Espero que no m'acusin de plagi.

Oriana P. S. dijo...

Que el sol no pierda las esperanzas ni deje de intentarlo. Suspendida en su oscura habitación, la luna sueña con lo mismo.

Víctor dijo...

No las perderá, Oriana, no las perderá. Siempre nos quedarán los eclipses.

Muchas gracias por leer y comentar una a una mis albadas. Santa paciencia. Me alegra que algunas de ellas te hayan gustado. Por lo menos no fue tiempo perdido, ni el escribirlas yo ni el leerlas tú. En este mundo tan efímero de los blogs, da gusto que lean cosas colgadas hace meses. De nuevo, muchas gracias.

Un fuerte abrazo, Oriana.

Oriana P. S. dijo...

El placer fue todo mío, Víctor. Y ten por seguro que me gustaron todas.

Ahora seguiré paseándome...
Seguiremos informando.

Abrazote.