miércoles, 21 de julio de 2010

Previsión


Un puñado de leyendas contadas junto al fuego de la niñez, algunas lecturas furtivas de juventud y otras tantas películas no recomendadas a menores, le habían inyectado un miedo atroz a ser enterrado en vida. No sabía decir el porqué, pero estaba convencido de que se despertaría encerrado en un ataúd, a dos metros bajo tierra. Y entonces le venían a la cabeza las tablas rasgadas, las uñas descarnadas, los gritos ahogados, los golpes inútiles. Consecuentemente, lo preparó todo al detalle, no por si ocurría, sino para cuando ocurriera.

Cuando abrió los ojos no vio nada. Enseguida se supo en aquella oscuridad húmeda y se alegró de tenerlo todo a punto. Buscó a tientas con la mano derecha hasta encontrar lo que buscaba. No pudo reprimir una sonrisa cuando palpó la fría empuñadura de madera del revólver.


17 comentarios:

No Comments dijo...

Me encantan las frases finales de ambos párrafos. Soberbias.

Un saludo indio

Lo. dijo...

Un final perfecto para un relato cargado de agobio y, a la vez, de seneridad y confianza. Me gustó.

Marcia, Ann, Karolina y La Voz dijo...

Sigo con la boca abierta, es genial... Vaya, realmente voy a traumarme.

Excelente, me gustó mucho.

Saludos.

Lola Sanabria dijo...

Bien plasmado ese miedo universal a ser enterrado vivo, con un final redondo.

Saludos.

Pablo Gonz dijo...

Muy Poe, sí, señor. Agil la prosa y elegante la resolución.
Un abrazo,
PABLO GONZ

Esteban Dublín dijo...

Bellísima narración. Y un final espeluznante. Te admiro, Víctor. Te admiro profundamente.

Valery dijo...

Me encantó un final realmente interesante.

Te sigo leuendo como siempre, un beso.

Walter dijo...

Víctor, me encantó esta aclaración:
"...no por si ocurría, sino para cuando ocurriera."

Gi dijo...

Genial, no se puede agregar más nada.

Odile dijo...

Personalmente es una idea que me ronda de forma agobiante desde hace tiempo. La previsión del protagonista ha conseguido que respire después de leer el relato.

Un beso que quiere ir al crematorio

Maribel dijo...

¿Quién no ha tenido alguna vez esa paranoia? Un micro perfecto, muy limpio en su narración, con cada palabra en su sitio. Me ha gustado.
Un abrazo.

Víctor dijo...

La del primer párrafo, Indio, la trabajé. La del segundo, salió sola. Me alegra que te gustaran. Un abrazo.

Lo que sea, Lo, menos tener que quedar encerrado en vida en el ataúd. Un abrazo y gracias por el comentario.

Cerrad la boca las cuatro, Marcia y cia. Ya pasó todo... Cuatro abrazos.

Tenía ganas de sacar algo de entierros prematuros, y me salió esto. Me alegra que os gustara.

El final es espeluznante, pero la sensación de quedar encerrado en el ataúd todavía lo es más. Ah, y cuidado a quién admiras que puede resultar contraproducente. Un abrazo internacional.

Víctor dijo...

Me alegra que sigas leyendo los textos de por aquí, Valery. Un placer que te atrapen.

Me la curré esa frase, Walter. Y me alegra que tú (y el Indio) lo notárais. Un abrazo.

Pues gracias Gi. No puedo agragar nada más, tampoco. Un abrazo.

Odile, quizás deberías buscar otra alternativa, ¿no? Ese final es un poco... no sé, ponle tú el adjetivo. Un abrazo.

Me alegra leer ese comentario tuyo, Maribel. Me gustó que dijeras que el relato es "limpio". Un abrazo.

Daniel Frini dijo...

Víctor: aprovecho para dejarte el Premio Dardo y el Premio Blog de Oro, que me fueran otorgados por José Manuel Ortiz Soto, responsable del blog "Cuervo para tus ojos".

Un abrazo

manuespada dijo...

Un texto muy enel estilo de hitchkock o Poe,me encantan este tipo de historias.enhorabuena.

Su dijo...

Hola,
espero que te guste http://aprendizdepalabras.blogspot.com/2010/07/premio-dardo-y-blog-de-oro.html
Un abrazo

Víctor dijo...

Muchas gracias, Daniel. Es un honor para mí recibir ese premio de tu parte. Veremos qué hago con él, porque recibí más de uno, desde distintos lugares. Un abrazo, Daniel.

Me alegra que te gusten estas historias, Manu. Y un poco de Poe, en lo del entierro prematuro, sí que tiene. Un abrazo.

Claro que me gusta, Su. El problema es que me ha llegado de dos o tres partes distintas y ahora no sé qué hacer con él. Un abrazo.