lunes, 12 de noviembre de 2012

Bibliófago


Nota que el estómago se le encoge mientras paga el tan ansiado ejemplar. Al fin suyo. Ya en casa, acaricia la piel del lomo, deteniéndose en el tejuelo de oro despintado. Bordea las puntas gastadas de pergamino, con ternura, para no ensuciarlas. Abre el libro y aspira su humedad. Arranca una a una sus páginas y las engulle, masticándolas con paciencia, saboreándolas. Pese a todo, terminado el festín, no se siente saciado. Se quita las gafas. Primero se traga los cristales y después la montura. Frota sus ojos. Antes de cogerla, mira la cuchara. Por última vez.

Microrrelatos-Microcuento-Microficción-Microrrelato

Este microrrelato ha entrado en las deliberaciones finales 
de la convocatoria de octubre 
No ha pasado a la final, pero será incluido en la antología 
que se publicará al final de la temporada.


23 comentarios:

Puri dijo...

Hambre voraz, el que tiene este tipo. Me ha gustado Víctor, merece haber sido elegido en la selección. A veces me pregunto si mi hija no acabará también así, devora los libros. Pero te aseguro que no se comerá nunca la cuchara.
Abrazos

David Moreno (No Comments) dijo...

Enhorabuena Víctor completas unos días pletórico. Y que no pare. Donde hay calidad...

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Rosa dijo...

El ansia le hace comer de todo. Enhorabuena Victor, me ha gustado.

Besos desde el aire

Mar Horno dijo...

Enhorabuena Víctor, ¿quién no ha sentido alguna vez, al oler un libro, ganas de comérselo? Yo sí. Un abrazo.

Mónica Ortelli dijo...

Bien, un personaje que hace literal la metáfora. Me hizo recordar a la mujer que con mucho placer engullía hojuelas papel sanitario en uno de esos programas del Discovery Health y a quien trataban por su vicio; solo que el tuyo también arremete con vidrio, metal y demás. A mi entender, este último aspecto, el que también se coma los anteojos, carga demasiado las tintas y entorpece el cierre; porque entonces deja de ser bibliófago para ser un omnívoro literal. Como lectora, me distrajo y también diluyó el efecto del cierre que por el título está implícito. Yo hubiera terminado con el personaje saboreando su comida,pero bueno, esto es solo mi opinión.
Un saludo cordial.

Miguelángel Flores dijo...

Sí, está claro, Victor, que esta es tu semana cortinglera. Felicidades de nuevo. Un placer saber que ya volveremos a compartir antologia.

Un abrazo.

Víctor dijo...

Muchas gracias, Puri. Me alegra que tu hija sea una lectora voraz. Aunque no se coma la cuchara. Un abrazo.

Pues sí, David, parece que esta semana ha sido la semana fantástica de las Realidades Para Lelos. Dentro de nada, otra vez vacas flacas. Un abrazo.

Más que el ansia, Rosa, puede que se haya comido las gafas para releerlo en su estómago. Puede. Un abrazo.

¿No te has comido ninguno, Mar? Un día de estos te invito a un banquete. Un abrazo.

Gracias por tu comentario, Mónica. Mi intención era que el personaje se comiera las gafas para releerlo en su estómago. Por eso no se siente satisfecho tras devorar el libro. Quizás el fallo (u otro fallo) se encuentre en el título, que te encamina hacia un lugar erróneo. Me alegra mucho que me digas lo que no te gustó del relato. Agradezco, y mucho, tu sinceridad. Un abrazo, y regresa cuando quieras.

Era mi semana cortinglera, Migueángel. Era, porque ya estamos en la siguiente. Pero bueno, la disfruté mucho. Y ahora sí, a esperar esa nueva antología. Un abrazo.

Nicolás Jarque dijo...

Victor, las buenas noticias nunca vienen solas y has encadenado, gracia a tus letras, dos muy grandes.

Disfruta y a seguir así.

¡Enhorabuena!

Abrazos.

Laura dijo...

Felicidades Víctor!!!, este bibliofago reúne unas cualidades que a veces quisiera para mí. Comer libros tiene que ser un placer cuando las letras que esconden son de primer nivel. Con lo digital, es más dificil, claro... ;)

Un abrazo.

Rosy dijo...

La misma sensación que tuve cuando leí mi primer libro, Pipi Langstrunf, aunque yo no me lo comí.
Anda que no ha llovido desde entonces.
Enhorabuena.
Un abrazo desde mi pinar.

Víctor dijo...

Muchas gracias, Nicolás. Pues sí, la verdad es que me hacen mucha ilusión ese par de premios. A ver si sigue la racha. Un abrazo.

Con lo digital solo engullimos ceros y unos, Laura. Y evidentemente no es lo mismo. Un abrazo.

Pues yo no recuerdo (ni de broma) cuál fue el primer libro que leí, Rosy. Casi ni recuerdo cuál fue el último... Un abrazo y gracias por pasar y comentar.

Mónica Ortelli dijo...

Ah, Víctor, lo de la re-lectura en el estómago es un giro más surrealista aún que me encanta y que me hubiese gustado advertir, pero es que no hay un dato que lleve a pensar o que sugiera eso. Al menos yo no lo advierto. El texto no menciona una primera lectura convencional, sino que el personaje luego de una observación golosa del objeto, diríamos, arremete directamente con la comidita, habla de saborear y luego de no saciedad. Una pequeña mención, una puntita al menos, como decir que el estómago los necesitá o algo así, hubiera sido suficiente para llevar mi entendimiento al nivel de tu idea. Otro saludo, Victor.

Víctor dijo...

Tienes toda la razón, Mónica. Puede que falte alguna pista que haga intuir ese final, algo que te lleve a pensar que. Me lo apunto. Y gracias de nuevo por tu opinión. Se agradece.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¡Enhorabuena, Víctor!

Lo leí allí, lo releo aquí y cuánto más lo leo, más me gusta.

Un abrazo,

Víctor dijo...

Muchas gracias, Pedro. Al final te lo vas a aprender de memoria, tanto leerlo. Me alegra que te guste. Un abrazo.

Odys 1.99 dijo...

Vislumbro un final hannibalesco, con el bibliófago, ya invidente, rebanándose a tientas la tapa de los sesos, fileteando estos, salteándolos en la sartén mientras silba un Tedeum...

Enhorabuena por tu pase a la final mensual de ReC, y que los hados repartan suerte.

Víctor dijo...

Por ahí van los tiros, Alberto. Pero con tu "vislumbre" me ha entrado algo de hambre. Gracias por pasarte por aquí y sí, que los hados repartan suerte.

Maite dijo...

Víctor, muy bien desarrollado este micro, me ha gustado muchísimo. Pensé al principio haber leído bibliógrafo, cuando luego leí, entendí que me había equivocado, y comprendí. La voracidad de los lectores siempre será sana, porque es el alimento de la cultura y del alma. Aunque algunos libros haya que tardar un tiempo en digerirlos.
Enhorabuena por esa aparición en la antología. Me alegra mucho ver que has cogido ritmo :) el ritmo del éxito y del reconocimiento de un estupendo trabajo. Felicidades.

Víctor dijo...

Gracias, Maite, me alegra que te guste. Hay libros que necesitan una digestión lenta y hay otros que se indigestan. Como con la gastronomía. Un abrazo.

Franzesk dijo...

Enhorabuena, Víctor! Ojalá nunca dejemos de devorar libros. Un abrazo.

Francesc Barberá

Víctor dijo...

Moltes gràcies, Francesc. Ojalá no dejemos de devorarlos, y ojalá no se nos indigesten. Otro abrazo para ti.

Xesc dijo...

Ando desconectado de lecturas de bitácoras amigas, hoy me he puesto al día y... zasca! Se me había pasado tu bibliófago.

Excelente retrato del lector llevado al paroxismo.

Lástima lo de ReC. Me pareció excelente y aunque tenía el corazón dividido, honestamente voté por él.
Salutacions

Víctor dijo...

A mí, Xesc, con tanto y tan buen escritor de microrrelatos en la red, también me cuesta ponerme al día. Intento dedicar cada día un rato a leerlos, pero últimamente prefiero leer con tiempo un blog del tirón en lugar de picotear de distintos. Y lo de ReC fue una lástima, sí, pero bueno, se lo llevó Mar (cosa que hace la tristeza más llevadera) y además me han entrado más ganas aún de participar en el ReC. A ver si hay suerte esta semana antes de que vuelva papá... Una abraçada ben grossa.