jueves, 20 de diciembre de 2012

Clarividencia


Eva estaba convencida de que todo esto del fin del mundo no eran más que chorradas. Pobre ilusa. Ajeno a sus comentarios cada vez más hirientes, durante meses he ido acumulando alimentos precocinados y latas de conserva, llenando cisternas de agua y construyendo sistemas de depuración y ventilación, instalando generadores y revisando acumuladores eléctricos, sellando herméticamente puertas y ventanas, hasta dejar nuestra casa convertida en un búnker del que ya no me será necesario salir para nada. Hace un rato, harta de mí y de lo que ella llama mi maldita obsesión paranoide, Eva se ha marchado para siempre, con lo que no ha podido comprobar que yo tenía razón. Tras el portazo, el último que se oirá en mucho tiempo, el mundo se ha desmoronado a mi alrededor. La profecía se ha cumplido, pero no me importa: para eso me he estado preparando.


Este microrrelato participa en la propuesta 
que Marina ha lanzado en su blog, 
consistente en publicar un cuento
sobre el fin del mundo,
una hora antes del fin del mundo. 
Más info, en su blog y en facebook

24 comentarios:

Manuel Rebollar Barro dijo...

Si es que todo se reduce a eso: el único mundo que importa es el propio.

Abrazotes póstumos, Víctor

Acuática dijo...

Qué grande Víctor. NiñoCactus también hacía una analogía con el amor y el fin del mundo. Me quito el sombrero porque me ha parecido muy inteligente. Bravo.
¡Muchas gracias por participar! :)

Cabopá dijo...

Esta sí que es una verdadera clarividencia, no la de la profecía del calendario maya...

Buenísimo, amigo.
Tu maestría narrativa llegará hasta cualquier otro mundo que se invente.
¡Felicidades!
y muchos besicos

Rosa dijo...

Menos mal que estaba preparado...

Me ha encantado Victor.
Besos de fin desde el aire

Anita Dinamita dijo...

Jope, Víctor, por hoy creo que no leo más que me está entrando miedo.
Buenísimo
Una abraçada

Sandra Montelpare dijo...

El fin de su mundo, más duro que el fin del universo.
¡Buenísimo!
Saludos van.

Nicolás Jarque dijo...

Victor, es peligros llevar a los extremos las paranoias, pues se corre el riesgo de quemarse en ellas, a tu protagonista le ha ocurrido. Ha hecho realidad la profecía.

Buen microrrelato.

Felices fiestas, un abrazo.

CARO GARCÍA dijo...

¡¡¡Me encantó, Víctor!!!
Los cálculos del protagonista no fallaron. Se terminó el mundo, de eso no quedan dudas, y tardará muchísimo en volver a poblarse. O eso es lo que me parece a mí.
Si este hombre sale del refugio y se decide a caminar, en algún momento, lo veo recorriendo el falso vacío de tu relato “Nadie”. Lo veo tan claro…
Te felicito por este texto. Es una dolorosa belleza.
Felices fiestas, señó autó (expresión tomada sin permiso de Gadea). Un abrazo gigante, enorme escritor (expresión mía).

Sara Lew dijo...

Buenísimo, Víctor.
Eso demuestra que hay un antes y un después del fin del mundo. Excelente cuento.
Un saludo.

Martín Gardella dijo...

No hay peor fin del Mundo que aquel que autogeneramos. Un fin del Mundo personal, y mucho más creíble que el de los mayas. Excelente Víctor. De lo mejor que he leído sobre la temática. Felicitaciones! Un abrazo internacional.

Paloma Hidalgo dijo...

Es estupendo. Un fin del mundo con premeditación y alevosía. Fantástico, de verdad.

Un abrazo admiradísimo.

Puri dijo...

Muy bueno Víctor, las obsesiones acaban con nuestro mundo. Excelente relato. He llegado a tiempo de leer este micro antes del fin del mundo ;)

Víctor dijo...

Toda la razón en eso, Manuel, el único mundo que importa es el propio. Un abrazo para ti también.

Pasaré a leer el de NiñoCactus, y lo demás, cuando tenga un pelín más de tiempo, Marina. Muy buena tu iniciativa, y buena repercusión ha tenido. Ah, y ponte el sombrero que parece que va a refrescar. Un abrazo, y gracias a ti por la propuesta.

Gracias, Carmen. Es que hay gente que busca y persigue sus objetivos (o sus desgracias) hasta que los consigue. ¿Profecía maya? Buagh, prefiero la Abeja Maya. Un abrazo.

Me alegra que te gustara, Rosa. Si no se hubiera preparado para la catástrofe no habría sucedido. O eso parece. Un abrazo desde el suelo.

Déjate de miedos, Ana, que todo es ficción. O por lo menos lo parece. Una abraçada ben grossa y disfruta en Madrid.

Algo así, Sandra. Que se termine tu mundo significa que se termina el mundo. Cosas de la relatividad. Un abrazo.

Muchas gracias, Nicolás. Felices fiestas a ti también. Un fuerte abrazo.

Puede tener más de una interpretación este texto, Caro, entre ellas la que tú bien apuntas. Menuda habilidad tienes para enlazar mis cuentos... Felices fiestas y un abrazo.

Gracias, Sara. Sí que hay un antes y un después del fin del mundo; lo que no hay es un durante. Abrazos y felices fiestas.

¡Qué alegría verte por aquí, Martín! Al final lo de los mayas resultó ser un pufo. Bueno, al mal tiempo buena cara. Otro abrazo para ti, a la espera de nuestros regalos navideños.

Quien la sigue la consigue, Paloma. Me alegra que te gustara. Un abrazo más que agradecido.

Si hubieras llegado más tarde, Puri, te hubiera dado tiempo de leerlo. El fin del mundo ha sido un fiasco. Un abrazo.

Pedro Alonso dijo...

Me ha parecido brillante, Víctor, además de ajustado a una realidad que vive mucha gente que, motivada por sus miedos, acaba atrayendo a su vida aquello de lo que se protegía. Lo más triste es que encima creen que esa profecía autocumplida es la prueba de que tenían razón desde el principio. Qué triste.

Un abrazo sin miedo al mañana.

Fernando Vicente dijo...

Iba a decirte algo en la línea de lo que dice Pedro Alonso, pero ya lo ha dicho todo él, así que solo te felicito. Muy bien escrito.

Víctor dijo...

Gracias por tu comentario, Pedro. Exactamente eso es lo que quería decir. Me alegra que se haya entendido. Y sí, muy triste el tema. Un abrazo.

Muy agradecido, Fernando. Y sí, Pedro lo ha resumido de maravilla. Un fuerte abrazo.

Ximens dijo...

Qué bien escribes, muchacho. Solo te diré que he llamado a mi mujer, le he dicho quien eras (él de Llamara(u)das que leyó) y se lo he leído. En fin, que te has ganado Cuentos para el andén (Estoy en ello)

Miguelángel Flores dijo...

Realmente el mundo se acaba más a menudo de lo que pensamos. Me gustó mucho este particular fin del mundo.

Un abrazo,

Víctor dijo...

Se hace lo que se puede, Javier. ¿Le has leído por teléfono este relato a tu mujer? Creo que nunca he hecho algo así. Aunque creo que tendré que hacer algo así, un día de estos. Ya me avisas cuando tengas el Cuentos para el andén. Muchas gracias, cortesano.

El mundo, Miguelángel, se acaba constantemente. Me alegra que te gustara mi versión. Un abrazo.

Elysa dijo...

Como dice Fernando, Pedro Alonso lo ha dicho muy bien, solo me queda decirte como mi amigo Ximens: qué bien escribes.

Besitos

Víctor dijo...

Muchas gracias, Elysa. A mí solo que queda decirte: qué bien comentas ;) Nada, que eso, que me alegra que te gustara. Un abrazo.

Puck dijo...

Llego tarde y está todo dicho pero no me quiero quedar sin decirte que me gustó. Que el que la sigue la consigue jeje aunque sea su propia desgracia. Y me sorprendió, porque pensé que la encerraba a ella dentro.
Saludillos navideños

Francesc Barberá dijo...

Yo creo que en el fondo él lo que quería es deshacerse de ella y no sabía como.

Un abrazo.

Víctor dijo...

Gracias, Puck. No te creas, que por mucho que se diga, nunca está todo dicho. Y no, mejor que se quede encerrado él, que se lo ha currado. Un abrazo.

Pues si ese era su plan, Francesc, no le ha salido del todo mal, no... Una abraçada.