viernes, 30 de octubre de 2009
Génesis 8 bis
miércoles, 28 de octubre de 2009
Ópera
lunes, 26 de octubre de 2009
Replay
jueves, 22 de octubre de 2009
Adicta al fútbol
martes, 20 de octubre de 2009
Funerales
martes, 13 de octubre de 2009
Prêt-à-porter
viernes, 9 de octubre de 2009
Génesis 22 bis
Les pareció a todos que Abraham actuó con clemencia y justicia cuando, ya con el cuchillo en la mano, le perdonó la vida a su hijo. A todos, menos a mí, que fui el carnero encargado de suplir a Isaac en el altar del sacrificio.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Feliz aniversario
Regresa a casa pasadas las once y mientras cierra la puerta con sigilo lanza -alargando las os más de lo habitual- un hola cariño, qué tal, que se queda sin respuesta. Cuando aparece por el marco de la puerta, todavía sin sacarse el abrigo, encuentra a su mujer de brazos cruzados, apretando los labios y frunciendo el ceño.
- De dónde vienes a estas horas- le pregunta a quemarropa.
- Nada, que he tenido que ir...
- Cállate, haz el favor. No aguanto más excusas. En realidad me da igual de dónde vienes. Cada año lo mismo. ¿No sabes qué día es hoy?
- Cariño no te pongas así, yo te lo explico; resulta que...
- Ni siquiera lo recuerdas. Debería darte vergüenza. Pero que va a darte a ti, que jamás en todo este tiempo has tenido un detalle conmigo. La culpa es mía, por esperar un gesto tuyo. Si ya no te pido joyas, o viajes, o un fin de semana romántico en un hotel, tú y yo solos. Si me conformaría con unas flores. Pero ni eso. Mira que soy ilusa.
- Princesa, no te pongas así. Lo que ha pasado es que....
- Vale, por favor. Y no me llames princesa. Estoy harta del mismo número cada año. Mira, ¿sabes qué? Me voy a la cama. Y que duermas bien en el sofá. A ver si así la próxima vez te acuerdas.
Cruza por su lado sin tan siquiera mirarle y cierra la puerta del dormitorio con un sonoro portazo. Desconcertado, arrastrando los pies, sale de la salita y se acerca al armario en desuso que hay en el pasillo. Tantea la parte superior, a ciegas, hasta que da con una pequeña llave. Tras soplarla para quitarle el polvo, la utiliza para abrir con un chirrido el cajón inferior y colocar -sobre un manto de pétalos secos, unas reservas de hotel caducadas y unas viejas entradas de teatro- una cajita, adornada con un lazo, que contiene el anillo del que tanto le ha estado hablando ella durante las últimas semanas. Cada año igual, se dice, y encaja su cuerpo en el estrecho sofá.
lunes, 5 de octubre de 2009
Diagnóstico acertado
lunes, 28 de septiembre de 2009
La bola de cristal
La encontró hace años en el desván, escondida entre las mantas de un viejo baúl, y descubrió que en ella se podía ver el futuro. Se pasó, lógicamente, toda la tarde probándola. No fue a buscar a Carmen a la salida del trabajo, como todos los días, porque la bola le mostró una fuerte discusión entre ambos aquella misma noche. Luego, viendo en el cristal cómo perdía un par de juicios con todo a su favor, decidió que abandonaría la carrera de derecho. Pensó en estudiar medicina, pero la borrosa visión de un fallo mortal con el bisturí durante una operación le hizo rechazar la idea al instante. A partir de entonces, resolvió no emprender ninguna acción sin haber consultado antes en la bola las consecuencias que tendría, para así evitar desgracias.
Ahora, cincuenta años más tarde, sin haber salido apenas del desván durante todo este tiempo, sólo para comprar lo necesario y regresar a toda prisa a casa, reconoce que ha desperdiciado su vida. Ni siquiera se atreve a preguntarle a la bola qué ocurriría si la cogiese y la arrojase contra el suelo.
