domingo, 5 de julio de 2009

Baño relajante


He esperado este momento durante meses y por fin hoy ha llegado el día. Esta mañana muy temprano, mientras desayunábamos juntos en la cocina, mis compañeros de piso han ido contando sus planes para la jornada, reuniones, citas y demás, y me he dado cuenta de que durante un par de horas, de seis a ocho, el piso se quedaría vacío para mí solo: todos tenían la tarde ocupada menos yo, que por suerte hoy sólo me ha tocado trabajar media jornada.

A las seis, Carla se despide con un disfruta y un portazo y me quedo, por fin, solo. Voy a mi habitación, cojo todo lo indispensable, y de camino al baño voy quitándome la ropa y dejándola desperdigada por el pasillo. Ni siquiera cierro la puerta, para qué. Regulo la temperatura del agua y me siento en la taza para observar cómo se llena poco a poco la bañera, como cuando era niño. Coloco lo necesario sobre la tapa del váter, al alcance de la mano desde la bañera, y tiro un poco de jabón bajo el chorro, para entretenerme. Empieza a llenarse de espuma la superficie, lentamente, y sonrío nostálgico mientras apago la luz y enciendo un par de velas y una barrita de incienso. Me introduzco en el agua tibia, cierro el grifo, y a tientas busco sobre la tapa algo que necesito, a la vez que suspiro relajado.

Al fin pude hacerlo. Necesitaba estar solo un par de horas, porque con alguien merodeando por el piso me daba vergüenza. Ahora, en silencio, noto cómo mi cuerpo se va adormeciendo, cada vez más liviano, más frío. Sólo una cosa me apena: no poder ver la cara de mis compañeros cuando regresen y me encuentren en la bañera con la muñecas abiertas, rodeado de espuma roja y la cuchilla manchada de sangre sobre la repisa blanca.


8 comentarios:

Martín dijo...

Ufff!!! vaya final! Sorpresivo, inesperado, terrible! Muy bueno!

Xarat et col. dijo...

¡Qué escalofriante final! Como el que se encontaron los compañeros de piso....

Missbook dijo...

hola victor,
es un gusto saludarte y conocer tu spacio, me alegra haber pasado...

Esteban Dublín dijo...

¡Ayayayayay!

Alejandro Ramírez dijo...

Descripción escalofriante. Muerte plácida, seguramente.

Y gracias Victor por tus visitas. Me honran.

Un abrazo.

Miguel dijo...

Cuanto ha tenido que esperar para suicidarse!!!!
Me ha gustado, Victor.

Un abrazo.

Miguel

Posmoderna dijo...

todo puede ser ficción.
Puede que en verdad sus amigos nunca hubiesen tenido la tarde libre, nadie se despidio con un "disfruta" y jamás vio el agua correr.
Puede que despertara frente a un café y una pantalla del computador, en una oficina cuadrara de un edificio cuadrado. Día tras día.
Y sí, esa seria otra forma de suicidio.

Víctor dijo...

Gracias, Martín. Si no esperabas ese final ya me doy por satisfecho. Te veo en tu Living.

Bueno, Xarat, quizás no volvieron al piso, tal vez lo dejaron solo media tarde para que al fin pudiera rajarse las venas. Saluda a Mahatma de mi parte.

Bienvenida, Missbook, regresa cuando lo desees, tienes las puertas abiertas.

Tranquilo, Esteban, no sufras que sólo es ficción. O eso creo.

Supongo que la muerte fue plácida, Alejandro. Aunque el otro día me dijeron que era imposible morir cortándose las venas... No sé, me quedaré con la duda porque no seré yo quien lo pruebe.

Dicen que todo lo bueno se hace esperar, Miguel. Aunque no sé si es éste el caso...

Sí, Posmoderna, incluso yo puedo ser ficción y no existir, jejeje. Y tienes razón, tu forma de suicidio diario es peor.

Saludos lelos!!!