Antes de encender la luz, todavía bajo el marco de la puerta, me ha parecido ver un bulto escurriéndose entre la oscuridad del laboratorio, pero tras una rápida inspección, con la sala ya iluminada, todo parece en orden. Coloco el maletín -con las combinaciones ganadoras y la alianza de compromiso- en la máquina, a los pies, y me siento en ella. Introduzco las coordenadas temporales, le doy al interruptor y, esperanzado, cruzo los dedos para que todo se desarrolle con éxito. Al cabo de unos instantes, tras unos cuantos chispazos y chirridos, abro los ojos y advierto que la sala ha quedado a oscuras. No puedo verificar el resultado del experimento en el calendario de la pared, pero poco dura la incertidumbre, porque al instante se abre la puerta y una silueta que empuña un maletín se dibuja bajo el marco.

Este microrrelato ha participado -sin éxito-
en el XIX Premio Internacional de Relato Hiperbreve
Círculo Cultural Faroni,
que ha sido declarado desierto.
en el XIX Premio Internacional de Relato Hiperbreve
Círculo Cultural Faroni,
que ha sido declarado desierto.