lunes, 4 de enero de 2010

Una noche en el teatro


Recién duchado, perfumado y engalanado con su mejor traje, acude puntual a la cita. La recoge en su casa. La recibe con un ramo de flores y un piropo. Verdaderamente el vestido le sienta muy bien, mucho mejor de lo que sospechaba al escogerlo en la tienda y mandar que se lo enviaran con urgencia. La lleva del brazo hasta el coche. Le abre la puerta. Conduce todo el trayecto con suavidad mientras le pregunta con interés qué tal el día. Le dedica toda su atención. Aparca cerca del teatro, le abre la puerta, y la acompaña hasta la entrada. Saca dos localidades en la taquilla, las dos mejor situadas. Durante el desarrollo de la función, el gran éxito de la temporada, con el mejor elenco de actores, él le va murmurando palabras dulces al oído, como a ella le gusta. De vez en cuando sonríen ruborizados. Acabada la obra, le ayuda a ponerse la chaqueta y con las manos enlazadas se dirigen hacia el coche. Le abre la puerta amablemente. Le endulza el regreso con cuatro anécdotas graciosas y un par de risas. Estaciona en doble fila, la ayuda a bajar del auto y la acompaña del brazo hasta el portal. Allí se despide de ella con un tierno beso, un guiño cómplice y un mañana te llamo. Una velada encantadora, sin duda.
Vuelve a casa sucio, desaliñado, orgulloso de sí mismo, sabiendo que, aunque hace ya meses que no la ama, una noche más ha conseguido representar el papel más difícil: el de galán enamorado.

16 comentarios:

Víctor dijo...

Como no deseo descuidar más el blog de lo que ya está, os dejo aquí un microrrelato que escribí hace ya un tiempo. Prometo ponerme al día y que no vuelva a ocurrir lo de ahora, eso de no colgar ningún texto en dos semanas. Pero como podéis entender, estamos en fiestas, ¿no?

Saludos a tod@s.

DANIEL SÁNCHEZ BONET dijo...

Me encantado el ritmo del microrrelato. Tengo que decir, que a mitad de texto y con el título en la cabeza, noté como la mano del escritor me iba mostrando el sentido de la historia, ese doble juego con la palabra teatro.

Me agradó esa sensación, era como in intuyendo poco a poco lo que ya me estaba imaginando que era el final.

Arcangelo dijo...

Y es que, no por ser teatro se representa encima de un escenario.

Martín dijo...

Victor, está bueno que cada tanto traigas estos textos que no habíamos leído. Que difícil es representar el papel de tu personaje, y que innecesario también, ¿no?
Buen comienzo de año! Un abrazo

Campanula dijo...

Hola Victor, yo no intuía el final, pero me pareció algo triste la verdad.
un abrazo

Neogeminis dijo...

en ese rubro hay artistas consagrados!

saludos!

Belén dijo...

Pues pobre hombre, porque eso si es cansado...(lo de parecer que ama)

Besicos

Miguel dijo...

Buen relato, Víctor. Un ritmo muy conseguido.

Qué dificil y a la vez cobarde es aparentar que amas a alguien.
Un abrazo.

Miguel

no comments dijo...

Aunque me ha parecido un poco largo el desarrollo, está muy bien expresada la idea.
Me da qué pensar, es mejor fingir que se ama o ser sincero cueste lo que cueste ¿? Apuesto por lo segundo.


Un saludo indio

Fermín Moreno dijo...

Aquellos finales insospechados me gustan mucho. Muy bueno.

Un saludo,

Víctor dijo...

Me encanta que te gustara el texto, Daniel. Como también me encanta la manera de describir las sensaciones que te produjo. Un abrazo.

De eso va el relato, Arcangelo. Muchas veces la auténtica representación teatral se desarrolla en platea,no en el escenario.

Sí, es muy dificil representar ese papel,Martín. Tan difícilcomo cruel. Un saludo.

Algo triste sí que es, Campanula. Pero por ambas partes: triste por él y triste por ella.

Sí, Neogeminis, muy pero que muy consagrados. Lástima que no optan a los Oscars... Un saludo.

Víctor dijo...

Cansado sí, Belén, tanto como cruel, despiadado o hipócrita. Y de pobre nada, que el tipo se merece lo peor.

Gracias, Miguel. Le estuve dando algunas vueltas antes de encontrar ese ritmo. Me alegra que te gustara. Un abrazo.

Si alargué el desarrollo, No Comments, fue precisamente para saturar al lector con multitud de detalles de galantería por parte del prota. Así, la caída final, el último giro, tiene mucha más fuerza. Ah,y yo también apuesto por lo segundo.

Gracias por el comentario y bienvenido a las Realidades para Lelos, Fermín. Si te gustó este final (por insospechado) date una vuelta por aquí y quizás encuentres otros textos de tu agrado. Porque éste que has leído noes de los más sorprendentes. Un saludo.

Lunatica dijo...

Actuar tiene su gracia, pero el papel que estaba interpretando era cruel. Lo peor de todo perder tiempo él y aun más hacerle perder a ella.

Víctor dijo...

Tienes toda la razón del mundo, Lunática. Digamos que esa actuación no se merece el Oscar, ¿no? Saludos.

carlos de la parra dijo...

Obviamente que el protagónista del cuento es un actor,dando pulimiento a su oficio,por lo cual no es merecedor de la crítica condenatoria que expresó aquí la joven dama en los comentarios.
Primero:Recordémos que dentro de los cánones de construcción de un micro relato,está en no entregar al lector una obra detallada;cómo se hace en una novela;sino únicamente un pincelazo que nos dá la libertad de imaginar la parte que no vimos.Algo así como la parte que no se nos muestra al ver un iceberg.Y bajo éste cariz,
estámos como lectores en igual posibilidad de imaginar que en un acto de sacrificio, por ejemplo :a la vez el galán finge amor por complacerla a ella en los últimos días que le restan de vida.Es virtud del escritor lograr dejar éste puente abierto al pensamiento del otro,y repito uno de los atributos del relato corto.
Y vean que en los ejemplos que dí no coloqué a la enamorada en mala luz;pues igual pude haber mencionado la posibilidad de que ella fuése la que envenenó a la difunta novia del actor,y ahora es él quien procesa su venganza.

Víctor dijo...

Precisamente por eso, Carlos, me gusta dejar los finales un poco abiertos. O cerrarlos, pero sin llave ni pestillo. Para que el lector (como tú has hecho) pueda abrirlos y reinterpretarlos a su gusto. Buenas versiones las tuyas. Un saludo.