Un despertar abrupto en una cama desértica. Dos párpados que se abren con pereza y miedo. Un recuerdo de ayer que aún duele. Dos pies descalzos que bajan de la cama. Un espejo, enorme, en el rincón del dormitorio. Dos tipos ojerosos, despeinados, en pijama, que se miran con lástima, frente a frente. Una absurda idea que se cristaliza, que corta, que parece arreglarlo todo. Dos pasos hasta el cajón de la mesilla y una mano que aferra el arma antes de situarse de nuevo delante del espejo. Dos pistolas apuntándose a la sien. Un disparo. Un cuerpo que cae. Otro que huye.
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Ayer, dos de abril, las Realidades Para Lelos
cumplieron cuatro años.
Y hoy, para celebrarlo, la Internacional Microcuentista
regala una antología titulada
Destellos en el cristal.







