martes, 7 de abril de 2009

El elegido


Entre todos los allí presentes, he sido yo el elegido. Sin duda me escogió al azar, pues no creo poseer nada que me distinga de los demás. Soy como la mayoría, ni más alto, ni más delgado, ni más rubio, ni más fogoso. Por ello, nunca pensé que el futuro me depararía un momento como éste, jamás creí que compartiría cama, aunque sólo fuera durante unos pocos minutos, con una chica tan bella. Pero nuestro destino está marcado, y ahora siento el calor de sus dedos, la humedad de sus labios. Noto cómo me enciendo, cómo ardo por dentro, mientras sus ojos –manchados de algo que quiero creer que es amor- me miran fijamente. Desnuda entre las sábanas, entorna sus párpados para intentar esconder esa mirada lujuriosa cada vez que me acerco a su boca. Entro en ella, penetro profundamente en su cuerpo, con lentitud, dejándome llevar, cediendo a su ritmo, sintiendo su respiración más cerca. Y yo me diluyo en partículas volátiles. Pero pese a todo, no soy feliz. Sé que me olvidará con facilidad. Sé que acabaré, como todos los que ya han disfrutado de su compañía, aplastado en un cenicero, convertido en ceniza y humo.

Publicado también en Breves no tan breves

5 comentarios:

David dijo...

Muy bueno.

Marc dijo...

Sí. Molt bo!!

Sibil·la dijo...

Ei Vito!
He estat xafardejant els escrits i aquest em mola especialment perquè és ardent i tendre alhora. Me mola la lascívia dels teus textos :)
Continua així!

Oriana P. S. dijo...

¡¡¡Buenísimo, Víctor!!!

Me encantó la forma en que juegas con la mente de nosotros, tus lectores.
Uff... he quedado muda, y con ganas de un cigarro.

Abrazote.

Víctor dijo...

Gracias -con más de ocho meses de retraso-, David y Marc.

Uff... Marteta, com sona aixó de la "lascívia dels meus textos"... Fa por i tot. Jejjeje. Una abraçada, casta i puritana.

Pues a fumar, Oriana, a fumar. Gracias por el comentario y sobre todo por rebuscar en las Realidades para lelos hasta encontrar una entrada tan antigua. Y si juego es porque después del homo sapiens está el homo ludens, ¿no te parece? Un abrazo.