viernes, 5 de marzo de 2010

Juegos lingüísticos

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Hubo un tiempo en que creí controlar el lenguaje. Ahora sé que todo fue una ilusión: es él quien me controla a mí.
En apariencia parece que soy yo el que lleva las riendas pero ya me he convencido de que no es así. Empiezo una frase con toda tranquilidad pero enseguida me obliga a colocar una adversativa y una copulativa. O una disyuntiva. Unas veces me insta a ser breve. Conciso. Frases cortas. Rápidas. Estilo telegráfico. No me gusta. A él tampoco. Aunque así se divierte. Otras veces me impone digresiones y paréntesis, como cuando intento explicar que me tiene dominado, como ahora, o como aquella vez en que intenté contárselo a mis amigos, cuando todavía los tenía, y obviamente empezaron a dudar de mi cordura. Todo para que pierda el hilo de lo que digo, para volverme loco.
Los miércoles y los sábados exígeme términos esdrújulos. Auténtico espectáculo ridículo, melódico. Conviértome en cómplice de su incómodo propósito; víctima de un ímpetu mágico obedezco órdenes estúpidas. Catálogos monótonos déjanme rígido, afónico. Por suerte, abúrrese rápido por pérdida de técnica lingüística.
Pero lo peor de todo es cuando le da por no dejarme puntuar y no me permite hacer pausas en mi discurso y parece que nunca llegaré al final de la frase porque no puedo poner ni una coma para coger aliento y mi cara empieza a enrojecer y el aire no llega a mi pulmones y me cuesta respirar pero no puedo detenerme sin terminar un oración que sé cuando empieza pero desconozco cuando termina ni si tendré tiempo a llegar al final sin caer al suelo víctima de espasmos por falta de oxígeno como ahora mismo me sucede y pedir ayuda es inútil porque nadie va a creerme y sólo me queda esperar su benevolencia y que al fin me deje poner este punto final.

25 comentarios:

No Comments dijo...

De maestro, y a mí sólo me queda aplaudir, Víctor.

Un saludo indio

Un saxofonista en mi salón azul dijo...

Buen texto, Mr, me gustó. De esos que entiendo, jajaja. Pero corrige please ese "exígeme", vale?
Un beso.

Jesus Esnaola dijo...

Fantástico Víctor. Hay maestros de la metaficción y tú eres un maestro de la metalengua, palabro que tal vez exista y cuya posible etimología voy a obviar por motivos evidentes.
Me ha encantado.

Abrazos

Anónimo dijo...

Me encanta. En la línea del micro del Diomedea y el de Narrativas, dominas muy bien el lenguaje y los micros metalinguísticos que dice Jesús.

Un saludo


R.A.

jose rasero b. dijo...

Muy bueno.
Mas pregúntome (ves): ¿cómo el propio lenguaje tiene pérdida de técnica lingüística?

(Pienso que "exígeme" no ha de ser corregido)

Saludos!

Gotzon dijo...

espera que coja aire.... ufff jajaja

Buen juego con las palabras

Alejandro Ramírez Giraldo dijo...

Magistral. Con un aplauso se felicita mejor.

Un abrazo.

Gerardo dijo...

Me gustó especialmente el último párrafo. Muy buena manera de acabar el texto!!

Jesús Contreras dijo...

Hola, Víctor. Me pareció una historia digna de una gran ovación (sin pausas de ningún tipo tampoco, ni tan siquiera de punto final)

Saludos.

Esteban Dublín dijo...

Es una gran idea, pero con ese ingenio creo que incluso puedes hacerlo mejor. Formar todo el primer párrafo de disyuntivas, formar el segundo sólo y exclusivamente con esdrújulas y el último sin comas de manera correcta (ya sé que está sin comas, pero está incorrecto, Víctor). Creo que sabes que la coma no es un signo de puntuación respiratorio, sino que cumple un papel determinante en la oración. En ese último párrafo necesitas, al menos, cuatro comas.

Me siento un odioso, sobre todo después de la exultación de tus lectores, pero ya sabes como soy yo).

Anónimo dijo...

Esteban he de decirte que a mí me enseñaron en el cole la importancia de las comas con un cuentín(ahora que lo pienso, mi primera lectura de un microrrelato) en el que un hombre moría después de leer una carta y un inspectro investigaba las misteriosas circunstancias y, cual Sherlock Holmes avispado, descubría que la carta no tenía comas(ni puntos ) y la muerte se había producido por asfixia al intentar leer la carta en voz alta.
En fin este rollete para decir que aparte de la importancia expresiva y de estilo de las comas también es cierto lo que menciona el atribulado prota del micro. Es un juego, se trata de jugar(recurso utilizado por Raymond Queneau por ejemplo) de utilizar el lenguaje de forma creativa, creo yo.
Un saludo

R.A.

mariajesusparadela dijo...

<también yo llegué al final sin aliento y agradecí el punto final (solamente para poder respirar).
La lectura fue un placer.

Un Poco Rara dijo...

Muy bueno, Víctor. Me encantan los juegos de recursividad en el lenguaje.

Neogeminis dijo...

jejejeje,,,clap clap clap! aplaudo y me pongo de pie!...me encantó este juego tan hábil y talentoso!...lo disfruté muchísimo!

Un abrazo!!!

bajoqueta dijo...

Plas plas plas!

Respira! jajajaja.

Isabel González dijo...

Me gustó tanto que aún estoy aplaudiendo. Debieras escribir así, menos breve, de vez en cuando, el que escribe como tú puede permitirse el lujo de hacerlo.
Encisador el teu relat de lingüística emocional.


Una abraçada, mestra.

el marido de la portera dijo...

¡Fantástico! No puedo decir otra cosa que no sea esa. Quizás porque yo sea otra víctima como tú de esa dictadura que nos impone la oración.

Un saludo.

Víctor dijo...

Ya será menos, Indio. Sólo se trata de un pequeño experimento con el lenguaje. Un saludo.

Gracias por el comentario, Lady Jones. Y ya corregí el "exígeme". Se me debió colar porque ahora voy leyendo a Juan Ramon Jiménez, jejejej. Un saludo.

Jajajajaj, tienes razón, Jesús, mejor obviar la etimología de esa nueva palabra. Te pasas con los elogios. Un saludo.

Muchas gracia, mi querida comentarista anónima. Se hace lo que se puede. Un abrazo.

Muy buena pregunta, José. Miraré a ver si puedo cambiar eso. Y sí, el "exigeme" debía (en pasado) ser corregido; se me escapó una "j" pero ya lo combié. Un saludo.

Respira, Gotzon, respira, no vaya a ser que te quedes encallado, como tus relatos (lo digo por el título, no por la calidad, eh). Un saludo.

Víctor dijo...

Muchas gracias, Alejandro. Se agradecen tus comentarios. Un abrazo.

Gracias, Gerardo. La cosa no debía acabar así, pero se me fue un poco de las manos, y el texto me llevó a ese final. Un saludo.

Otro que se pasa con el elogio, Jesús. La idea creo que es buena, aunque se puede pulir (siempre) algo más. Un saludo.


Sé que necesito por lo menos 4 comas, Esteban, incluso más, que a mí me gusta usarlas abundantemente. Pero la intención era dejar sin puntuación deliberadamente ese párrafo para ajustar el fondo a la forma, lo que se dice a cómo se dice. Y no te sientas odioso que sabes que agradezco las críticas más que los elogios.

No conocía el cuento ese, R.A., pero me parece muy buena la idea. Y sí, tienes razón, se trata de un juego, por eso no hay comas, para ajustar fondo y forma. Saludos.

Víctor dijo...

Muchas gracias, Mariajesús. Y bien puntualizado eso de que esperabas el punto final para poder respirar: creí que te cansaste del texto y querías que terminara. Un saludo.

Pues intentaré jugar más con el lenguaje, Un Poco Rara. A mí también me encantan esos juegos. Un saludo.

Vale, Neogeminis, vale. Un aplauso es excesivo, y más, un aplauso en pie. Me alegra que lo disfrutaras. Un abrazo.

Ja respiro, ja, Mònica. Jo també em quedo sense aire, fins i tot llegint-lo en veu baixa. Una abraçada.

Que escriba más o menos breve, Isabel, depende mucho del tiempo de que dispongo. Encisador també el teu comentari. Ah, i tot i que em sembla totalment exagerat, "mestre", però amb "e".

"La dictadura que nos impone la oración".... Qué duro eso, Marido. Bueno, sería la única dictadura que aceptaría soportar. Un saludo.

Jesús Contreras dijo...

Hola, Víctor. No sé si me pasaría con los elogios, pero la idea me pareció muy buena; nada más :-)
Claro que se puede pulir más. Eso sí, no sé si será tu caso, pero después de pulir, quizá quieras pulir más, y luego más, y más y más..., y entonces te veas sin falta de oxígeno y quieras, pues eso, poner un punto final. Podría resultar peligroso, no sé :-)

Un saludo

Martín dijo...

Victor, ayer te deje un comentario en esta entrada y no se porqué no apareció. Recién me di cuenta ahora, cuando entre a ver tus respuestas. Reitero entonces mis elogios. Me parecio un relato extremadamente original y muy divertido. No dejas de asombrarme. Te felicito! Un abrazo

Víctor dijo...

Tienes razón, Jesús. Mejor la dejo tal cual. Un saludo.

Me alegra mucho que te gustara este experimento, Martín. Estoy probando cosas con el lenguaje, porque creo que da para mucho. Es, sin duda, mucho más que un mero instrumento. Un abrazo.

dijo...

A mi també em semblen excepcionals els teus contes metalingüístics... Felicitats!!

Víctor dijo...

Sï, Ló, per ara són excepcionals; vull dir, que són tota una excepció. I m'agrada que t'agradin. P.& A.