lunes, 15 de junio de 2009

Albada (IV)


Me despierto por primera vez en muchos años antes que mi esposa y me encuentro al lado a una señora a quien no he visto en toda mi vida. De golpe abre los ojos, me mira, sonríe y -sin tiempo para reaccionar- me besa dulcemente mientras me desea los buenos días. Enrollado entre las sábanas, observo sus movimientos: se levanta de la cama, se coloca una faja y un sujetador con relleno, se arregla el pelo, se maquilla resaltando los pómulos y disimulando la papada, se aplica con esmero un antiojeras, se pinta los labios, unta su piel con una crema que la deja bronceada al instante, se coloca las uñas postizas, unas lentillas azules, se sube a unos tacones y, pasados tres cuartos de hora, ya se ha convertido de nuevo en mi esposa.

8 comentarios:

eva-la-zarzamora dijo...

Te casaste con una travesti??? (sonrîo)
Besos lelos.

Habitaciones rojas, pensamientos negros dijo...

Excelente!!! Simplemente genial!!! Menos mal que has recuperado a tú esposa... jaja

Besos rojos,
HR.

Víctor dijo...

Yo creía que no, Eva, pero con el tiempo empiezo a dudar.

Sí, HR, por lo menos recuperé a mi esposa... o a una de ellas.

Me basé (poquito) en la increíble mini de Julio Cortázar, titulada Amor 77:

Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.

Clara dijo...

Nada ni nadie es lo que parece...

El mini de Cortázar es uno de mis favoritos.

Un beso,

Naida dijo...

¡Ja! Está bueno. Lo que sí es que él sabe muy bien todo lo que hace la esposa para acicalarse... eso me confudió... pensé que al final él mismo era el que se estaba vistiendo de mujer.
Sigo en la ruta de las albadas y me gusta.
Abrazos.

Víctor dijo...

Tienes razón, Clara. Las cosas no son sólo lo que parecen, sino también otra cosa. Y la mini de Cortázar... espectacular.

Pues no, Naida. Como ves, la intención era una poco más simple. Pero me diste una idea, para cuando siga la serie de las albadas. Tú sigue en la ruta, que quizás encuentres alguna otra de tu agrado. Un saludo y gracias por perder/ganar tu tiempo rebuscando en entradas antiguas.

Oriana P. S. dijo...

¡JA! Mal negocio... y me preguntó a cuántos les sucederá :S

Víctor dijo...

A demasiados, Oriana, a demasiados. Aunque siempre pueden dar rienda suelta a la imaginación, como el tipo de la segunda albada.

Más abrazos.