jueves, 11 de junio de 2009

Albada

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Oigo tu respiración entre las sábanas, hipnótica y relajada, e intuyo tu presencia a mi lado. Abro los ojos para descubrirte de nuevo, como cada mañana, y apoyado en la almohada, frente a mí, encuentro mi rostro desencajado, simétrico, mirándome fijamente con la misma expresión de espanto que debo tener yo ahora.

12 comentarios:

Habitaciones rojas, pensamientos negros dijo...

Debe ser terrorífico encontrarse con uno mismo de esa manera... Muy imaginativo!!!

Besos rojos,
HR.

Claudia Sánchez dijo...

...Y cada vez me gustan más!

Saludos!

eva- lazarzamora dijo...

Jo!! Qué susto!! eso me ocurre a mî también por las mañanas cuando me miro al espejo: Puta que ojeras!! Después del café, la cara lavada y recién peinà ya es otra cosa.. (sonrîo)

Un beso.

Meiguiña dijo...

Me ha gustado, volveré a visitarte

dijo...

Mmm... Què bé!! -potser el comentari no és adequat a un conte que realment aconsegueix crear tant neguit, però mira, m'ha donat la gana de ser efusiva...-

Víctor dijo...

Sí, HR, es terrorífico; y la gente todavía viaja a la India para encontrarse consigo misma...

Claudia, y yo cada vez me alegro más de que te gusten más. Saludos cortitos! Por cierto, me costó tres visitas a tu blog descubrir mi ojo en la imagen del penúltimo post.

Eva, ya será menos... el otro día mientras te mirabas en el espejo, entré en tu cuerpo -todavía buscando el mío, ya ves- y no me asusté al ver tu reflejo. Un saludo!

Meiguiña, grazas por visitar o meu blog. Podes volver cando queiras.
Saúdos lelos!

Tranqui, Ló, a vegades els monosíl·labs, o els silencis, diuen més que les llargues parrafades.

Clara dijo...

Genial, Victor.
Real como la vida misma...

Un beso,

Esteban Dublín dijo...

Genial. Genial, de verdad.

Naida dijo...

Andaba buscando la primera Albada y la encontré. Y me sorprendí. Me imaginé a mi cara mirándome con cara de espanto y casi me desmayo.
Muy bueno, Víctor.

Víctor dijo...

O ficción como la vida misma, Clara.

Gracias Esteban. De verdad.

Me alegro que te gustara, Naida. Aunque la verdadera primera albada, como dice Martín, es la novena:

http://realidadesparalelos.blogspot.com/2009/09/albada-ix.html

Un saludo a todos.

Oriana P. S. dijo...

Acá estoy, zambulléndome. Vaya manera de empezar.
¡¡Increíble!!

Abrazos.

Víctor dijo...

Puedes zambullirte sin miedo, Oriana; la piscina está llena de albadas.

Abrazos.